Aceites Esenciales

La naturaleza nos regala un producto único de gran interés terapéutico: los Aceites Esenciales. Son sustancias líquidas orgánicas y naturales. La esencia misma de las plantas de las que proceden. Es muy importante que este producto sea 100% puro, para que mantenga todas sus increíbles propiedades. Y por ello es muy importante saber elegirlos.

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Si te interesa comprar aceites esenciales 100% puros, seguros y efectivos, así como aprender cómo usarlos y aplicarlos, ésta es tu página. Te invitamos a que navegues por todos los productos recomendados que te mostramos a continuación.

¿Qué son los aceites esenciales?

Son los compuestos aromáticos volátiles de las plantas medicinales (hojas, flores, semillas, raíces…), donde se concentran las diferentes propiedades y beneficios. Cada uno tiene sus características esenciales y un aroma únicos.

Los aceites esenciales y sus propiedades, penetran y se extienden en nuestro cuerpo, aportando por lo tanto bienestar.

Se obtienen a través de dos técnicas:

  • La destilación por arrastre de vapor de agua (la más utilizada)
  • La extracción en frío (en el caso de los cítricos)

Se necesitan grandes cantidades de planta para extraer pequeñas cantidades de aceite. Por ejemplo, para conseguir 1Kg de AE de Lavanda se emplean 200 Kg de flores frescas de lavanda. Y este rendimiento es aún más bajo en aceites más preciados, como es el caso de la Rosa, donde se precisan 30 rosas para sacar una sola gota de aceite esencial. Esto explica el precio elevado de los aceites esenciales puros, que se suelen vender en envases de 5, 10, 12 ó 15 ml.

Un poco de Historia…

El uso de los aceites esenciales se remonta al hombre prehistórico, ya que descubrió el olor agradable y saludable que resultaba al quemar determinadas plantas. Aunque fueron los egipcios (3500 años antes de Cristo) los primeros en utilizarlos. Eran empleados con fines religiosos, medicinales y cosméticos.

Los egipcios usaban una forma primitiva de extracción de los aceites esenciales de las plantas. Calentaban las plantas en recipientes de arcilla, tapando la parte de arriba con trozos de lino. El vapor impregnaba la tela y al escurrirla se extraían los aceites. Los antiguos alquimistas los llamaron el espíritu de la planta. 

Posteriormente otras civilizaciones desarrollaron el uso de la Aromaterapia, como los griegos. Mejoraron el sistema de destilación, de esta forma preservaron la fragancia y aumentaron el grado de pureza de los aceites. Hipócrates trataba a sus pacientes con aceites esenciales mediante baños y masajes.

Más tarde el pueblo árabe, con el médico persa Avicena, perfeccionaba el proceso de extracción añadiendo un paso: la refrigeración. Esto aumentó la pureza del producto y por lo tanto, su grado terapéutico.

A comienzos del siglo XX, en Europa se extiende el uso de la Aromaterapia. El químico y perfumista Renee Maurice Gattefosse descubre el poder cicatrizante y curativo del aceite esencial de Lavanda tras sufrir una quemadura extensa en la mano y observar los efectos beneficiosos de este maravilloso aceite (al observar un alivio casi inmediato). Durante la II Guerra Mundial el Dr. Jean Valnet utilizó aceites esenciales para las heridas y quemaduras de los soldados, contribuyendo así a la valoración y reconocimiento de la Aromaterapia como medicina capaz de curar.

¿Qué criterios garantizan la calidad de los Aceites esenciales?

Como ya hemos mencionado, es fundamental adquirir aceites esenciales de calidad con alto grado de pureza para garantizar así su eficacia y seguridad. Un aceite de calidad se obtiene mediante una correcta elección de la planta, un cuidadoso y respetuoso método de extracción y una delicada manipulación posterior.

Es importante conocer la diferencia entre aceite esencial y esencia aromática.

  • La esencia aromática está elaborada en laboratorio, principalmente a partir de la síntesis de productos químicos. Se emplean para aportar fragancia, pero no tienen propiedades terapéuticas.
  • El aceite esencial puro, por el contrario, es de origen 100% natural y tiene propiedades terapéuticas específicas, más allá del efecto aromático que sin duda aportan.

Existen algunos criterios que ayudan a elegir un aceite esencial puro y garantizan la calidad de los mismos:

La identidad de la planta

  1. La garantía botánica: es importante que aparezca el nombre genérico que identifica la planta (ejemplo: el AE de Arbol de té es Melaleuca alternofolia) y la certificación de ingrediente 100% puro y natural, sin ningún otro activo añadido.
  2. El origen geográfico
  3. El quimiotipo: son los componentes químicos del aceite esencial.
  4. Contenido en alergenos: los alergenos que de manera natural están presentes en el aceite esencial (por ejemplo, el limonene, linalool, geraniol…)

El envase adecuado

Los aceites esenciales se deben envasar en recipientes adecuados para que mantengan sus propiedades y frescura. Los envases óptimos para los aceites esenciales con de cristal, de color oscuro y con un tapón especial. De ésta forma se protege el producto de la luz, la humedad y el oxígeno.

¿Cómo se usan los Aceites Esenciales?

La estructura química de los aceites esenciales les permite pasar directamente al torrente sanguíneo a través de piel y mucosas, por esta razón se produce una respuesta sistémica inmediata a la aplicación tópica.

Sus vías de aplicación son: vía tópica (a través de la piel en masaje, agua del baño…), vía respiratoria (vaporización y/o inhalación) y también vía oral.

Vía tópica

Es la vía de aplicación a través de la piel. Atravesando las distintas capas de la piel, los aceites esenciales también acceden a nuestro torrente sanguíneo y se difunden por todo el cuerpo.

La epidermis es una de las zonas de nuestro organismo más beneficiadas con su uso continuado, pues no sólo nutren e hidratan la piel, sino que además la mayoría de aceites esenciales son efectivos regeneradores celulares, estimulando el crecimiento celular en las capas más profundas.

La velocidad con la que penetran en sangre dependerá, sobre todo, de la densidad y fluidez del aceite en cuestión.

Métodos de aplicación:

  • Baño: Los aceites esenciales mezclados con agua caliente se absorben con gran rapidez a través de los poros dilatados de la piel, al tiempo que se inhalan sus vapores. Se administran, de manera general, 10 gotas en el agua y las dispersamos con la mano. Sumergirse y relajarse en el agua unos 10 minutos para permitir que el efecto deseado se produzca.
  • Masaje: es el más popular y usado. Se recomienda siempre diluir el aceite esencial con un aceite base o portador (oliva, almendras,…) en una proporción de unas 6 gotas de esencia por cada 10 ml (2 cucharaditas) de aceite base. También se puede mezclar con crema o realizar nuestro propio ungüento.

Vía respiratoria

Los aceites esenciales son partículas volátiles, es decir, se evaporan. Al ser inspiradas penetran en el organismo a través de los pulmones y llegan al torrente sanguíneo. El aroma de los aceites esenciales tienen además un efecto inmediato en las emociones.

  • Vaporización: Los Quemadores de aceites o los Difusores son ideales para vaporizar aceites esenciales en el ambiente, ayudando a crear diferentes sensaciones y efectos en tu hogar. Por ejemplo, unas gotas de esencia de limon (entre otras) puede mantener a raya los insectos).
  • Inhalación: es un método tradicional en el uso de aceites esenciales. Consiste en poner un par de gotas en un pañuelo (o en las muñecas) e inhalar profundamente el aroma. También podemos poner unas gotas en un recipiente con agua caliente, cubrirnos la cabeza con una toalla y respirar durante 5-10 min.

Vía oral

A través del aparato digestivo, un aceite puede penetrar en nuestro torrente sanguíneo cuando lo ingerimos. Sin embargo está totalmente desaconsejado realizar esta práctica sin control alguno, pues ingerir un aceite esencial sólo debe hacerse siguiendo las indicaciones del fabricante y/o experto, siempre y cuando sea de grado alimenticio.

Precauciones de uso

Los aceites esenciales son sustancias muy concentradas, por lo que hay que observarse ciertas precauciones generales:

  • Evitar contacto con ojos y mucosas,
  • Mantenerlo alejado del alcance de los niños.
  • Como norma general no aplicar durante el embarazo (salvo excepciones totalmente seguras, como la lavanda entre otras), ni en niños menores de 6 años (salvo excepciones, nuevamente)
  • Especial precaución en caso de alergias, asma (evitar la inhalación o vaporización de aceites esenciales), epilepsia o estar en tratamiento médico. Consultar con un profesional de la salud experto.
  • Previamente a la aplicación tópica, probar tolerancia en una pequeña zona de la piel.
  • No administrar en directamente en piel o vía oral, ya que pueden causar irritación. Siempre diluirlos en un aceite portador, como el aceite de oliva o en toma oral incluso en un poquito de miel.
  • En caso de irritación o hipersensibilidad dejar de utilizar inmediatamente.
  • Los aceites esenciales son inflamables, mantenerlos alejados del fuego.
  • Conservar en envases opacos y en lugar fresco y seco.
  • Lavarse las manos después de su manipulación.
  • Los Aceites Esenciales Cítricos (Bergamota, Limón, Jengibre, Pomelo, Naranja, Mandarina) son fotosensibles, por lo tanto, evitar su aplicación en las horas de mayor incidencia de los rayos del sol.
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